Mi libro sobre el autismo con toda simplicidad

El tercer momento es el más difícil de expresar.

No por pudor — al menos no solamente — sino porque las palabras parecen siempre quedar un poco por debajo de lo que ocurrió.

Hubo un tiempo en el que yo mismo flaqueé.

No de manera espectacular.

No de un modo que pudiera inscribirse en una cronología precisa.

Pero hubo un umbral interior — un límite donde ya no estaba del todo seguro de lo que aún me retenía.

Donde algo en mí se había acercado a un borde que no sabía nombrar.

Y algo — una fuerza, una presencia, una voz que no era realmente una voz — me sostuvo.

Me levantó.

Me reorientó hacia lo que aún quedaba por hacer, por decir, por transmitir.

Esto lo murmuro más que lo proclamo, porque las verdades más profundas se murmuran.

Pero lo digo, porque este libro no puede comenzar sin que esa verdad — tan frágil como sea — sea colocada en el umbral.

Durante mucho tiempo llevé estas tres experiencias por separado, como fragmentos sin vínculo aparente.

Luego, la distancia — y algo más, algo que se parece a la gracia de una comprensión progresiva — me permitió ver que formaban un todo.

Que no constituían accidentes de vida, sino una formación.

Una preparación para una mirada que no habría podido desarrollar de otra manera.

Uno no puede decidir ver lo que los demás no ven.

Uno es conducido hacia ello, por caminos que jamás habría trazado por sí mismo.

Mi misión — si esta palabra no es demasiado grande para lo que intento decir — no es predicar.

Tampoco es enseñar en el sentido institucional del término.

Es testimoniar.

Decir lo que he visto, con la precisión del corazón más que con la exactitud de un informe.

Me he convertido, a través de estas pruebas y estos milagros, en algo así como un pasador — entre mundos que la razón sola no puede unir, entre lenguajes que la vida ordinaria no traduce espontáneamente.

No es un papel que yo haya elegido.

Es un papel que me eligió, y que ahora acepto con una humildad que a veces me cuesta, pero que no puedo permitirme abandonar.

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